27 de marzo de 2013

Amar la trama


Los tiempos alborotados nos dejan sin tregua. Después de moverse y pensarse una y mil veces sobre las cosas más variadas, sobre el pasado y el presente. Sobre el futuro. Uno se encuentra que las cosas pasaron y lo tomo por sorpresa otro tiempo diferente. Más pausado, quizás,  más tranquilo. Y es que el tiempo no pasa por la vida sin dejar rastro, y cada tanto nos desconcentramos y se encarga en ponernos frente al lugar indicado, en el momento presente.

Amar la trama y el desenlace.

22 de noviembre de 2012

bluaskjdjjjjjjjjjjjjjj (esto es un vómito)



Antes que nada, y como no quiero herir susceptibilidades, advierto que voy a hablar mal, muy mal, de mi papá. Pero tengo razones, y como esto es un blog personal, quiero contarlas acá.


Los recuerdos de mi infancia con mi papá son muy felices. Cosas simples y de todos los días, porque fue siempre un papá cariñoso.


Los dos primeros recuerdos de él como una persona violenta, vienen de alrededor de los 9 o 10 años. Estimo la fecha, aunque no con precisión, porque recuerdo que estábamos agrandando la casa y había que caminar en un pasillo sobre algo así como un peldaño de madera, muy bajito, sostenido por una tabla larga y algunos ladrillos apilados que le daban una altura mínima. Recuerdo esto porque sé que me gritó y me empujó, pero no recuerdo bien por qué. Sé que me dolió el golpe al caer, y después. Sé que después de llorar un rato, creo que al lado de mi hermano en una habitación vacía en construcción, que después fue el cuarto de Matías y ahora está desocupado; ahí, después de llorar un rato apareció mi papá y me pidió perdón por única vez. Recuerdo que me costó mucho perdonarlo. Creo que esa fue la primera vez que lo desconocí. El otro recuerdo no se bien cuándo fue, quizás antes, pero es la voz de mi mamá, creo que íbamos caminando y no se porque razón me contó que cuando estaba embarazada de mí, discutiendo con mi papá, él la empujó cuando estaban bajando de un colectivo. Esto último lo tenía muy guardado de mí, lo recordé hace muy poco y me generó una angustia inmensa.


Lo que siguió no se bien como fue. Sé que me fui varias veces de casa a muy temprana edad. Me iba, por poco tiempo pero salía como huyendo. A los 16 me fui varias veces a lo de una amiga y a lo de mis primas. A los 19 algunos días, varios, a lo de un novio y al departamento vacío de mi prima. Ya trabajaba y estudiaba, podía pasar el día fuera de casa y dormir en cualquier otro lado. Recuerdo que hubo temporadas de tranquilidad, pero siempre cualquier cosa podía disparar una pelea interminable, con, incluidos cual drama o terror berreta, escenas de golpes, amenazas de todo tipo, entre las cuales no es menor la vez que mi papá amenazó con matarme y suicidarse, ambas el mismo día mientras sostenía un arma en la mano. A pesar de todo eso mi familia para el resto del mundo era ejemplar. 


No se como todos pudimos mantener tanto tiempo esa situación naturalizada, teniendo en cuenta que la violencia podía tener cualquier dirección entre mi mamá, mi hermano y yo. Pero la tuvimos, incluso hoy quedan síntomas como improntas.



Recuerdo que cuando estudiaba y empecé a trabajar tuve la mejor compañera del mundo, que además se convirtió en una amiga-hermana. Con ella aprendí que hay cuestiones aprendidas por el entorno, que uno es porque ha socializado en un contexto y que a la violencia se la llama por su nombre. Creo que Lorena fue la primera persona con la que pude hablar con el corazón abierto, con la que aprendí a dejarme ser lo que yo quiero ser.


Siempre lo que más me costó fue pensar que podía repetir modelos que no eran los que yo quería para mí. Siempre corrí de todos los lugares que me llevaban a eso de una u otra manera, rompiendo vínculos, tratando de ser sincera, devolviéndole el escupitajo en la cara a quién lo hacía conmigo primero. El día que mi papá me tiró aceite frío encima y me agarró de los pelos para tirarme al piso y golpearme, ese día yo intenté defenderme tratando de lastimarlo con un cuchillo sin filo. Ese día sentí que era él o yo. También fue el día en que me di cuenta que para vivir como yo quería vivir, tranquila y sin miedo, tenía que irme de mi casa materna. Solo así podía empezar a intentar no repetir los modelos que aprendí.


Y me fui, primero con mi hermano y después con el novio con el que me voy a casar, tener hijos y una vida plena. Me fui y volvimos a pelear varias veces. 
Desde el momento en el que tuve mi hogar, cada escena de gritos, retos absurdos, o violencia verbal me alteraba de una manera terrible. Cada tanto dejaba tiempo pasar sin ir a visitar a mis padres porque quería evitar cualquier situación incómoda, y por miedo. Pasados algunos días volvíamos a vernos seguido y pasar tiempo juntos. La diferencia entre mi hogar y mi casa materna me resultaba abismal. 

Un día, después de una secuencia estúpida en la cena de navidad, decidí no hablar más con mi papá. Hacía casi un año también habíamos discutido y pasamos de enero a marzo sin hablarnos, incluido el día de mi cumpleaños donde mi papá me mandó un msj de felicidades y le respondí textualmente: “Te amo por muchas cosas pero te odio por muchas otras que nunca me voy a olvidar”. No me respondió más. Volvimos a hablarnos en Marzo de ese año porque en una crisis de angustia Víctor, mi novio, me ayudó a intentar arreglar las cosas. Pasado un año de eso, y continuando las cosas igual, dejé de verlo. Han pasado 10 meses y 27 días. He pasado por muchas cosas en este tiempo, hermosas y terribles. 



Estoy feliz, sigo con mucho miedo, conocí a mi mamá y la volví a perder. Me sostienen las personas más maravillosas de mi mundo, y del mundo. Ansío estar en paz.

Hoy es un día de paz, porque entender la historia propia para conocerse y a partir de eso construir, es lo mejor que nos puede pasar en la vida. 


Espero que me alcance el resto de la vida para agradecer a toda la familia inmensa que elijo todos los días.



9 de julio de 2012

estoy determinada a angustiarme en formas obvias


Me causa tanta gracia que le saco una foto para que entiendan de que hablo sobre que estoy determinada a angustiarme en formas obvias.



Vic estaba tocando el violín mientras Libertad jugaba dentro del estuche mirándolo. Yo prebaraba una sopa en la cocina y me daba risa ver la situación tan evidente, tan común, como premeditada. Él concentrado en su práctica de violín mientras yo preparaba una sopa, recordando algo que pasó ayer. Yo me di cuenta que ese momento iba a ser parte determinante en la película de mi vida.

Estaban en una merienda de cumpleaños de una amiga que consideraba su hermana, ellas de casi la misma edad. La casa tenía un patio interno, y una enredadera que subía por una escalera hasta una terrazita. Por la tarde había gente en todos lados, pero era invierno, y esas tardes se reducen en tiempo. La gente se iba yendo y los que iban quedando estaban adentro, más calentitos y con palo santo encendido.
Ella, emborrachada de amigos, ve el momento en que la cumpleañera despide a su padre, al que ama y reclama, así como ella. Ve a su hermana amiga, abrazarlo fuerte y hundirse en su pecho como una pequeñita. Se siente maravillada con ver a su amiga tan pequeña y tan feliz. Se obnubila.

Del otro lado, como un salvavidas, aparecía el grito de otra hermana, que la había observado mirar lo mismo, y le decía “Cambia de película Catyy..”. Y volvió en si, la miró un segundo con una sonrisa de agradecimiento y se hundió en el hombro de él, que la abraza y no entiende, pero tampoco pregunta, porque sabe que no es momento.Sigue la tarde, divertida y feliz. Sigue, la vida.”

Y Vic sigue tocando el violín y yo me voy a seguir preparando sopa.
Y a contarle que ayer tuve un momento de esos que sabemos que van a ser determinantes en la película de mi vida.


(y como la vida no se cansa de ser karma, acabo de comerme la mejor mandarina de mi vida)

3 de julio de 2012

El amor en 500 palabras.




Vos y yo, que hace 730 días éramos tan diferentes,  en procesos distintos, con ritmos de vida  antagónicos. Te arme un cd con decenas de canciones que desconocías, que hoy coreamos juntos. Me enseñaste que el silencio puede decir muchas cosas, y que con tus dulces maneras de llegar a mí, conseguías una cara colorada, una verborragia desarmada como un erizo sin espinas. Me preocupé por que tus manos no enfermen, porque son lo que me sostiene, tus caricias amorosas, tus besos que limpian. En mi vida representas el sol, y automáticamente me quedo sin palabras para seguir explicando algo que nos resulta tan claro.

En el medio de nuestros días alborotados, aprendemos a la par, caminamos conociendo y reconociéndonos en todo lo que nos rodea, descubrimos con ansias la complejidad del mundo y la simpleza de nuestros sentimientos. La reciprocidad es nuestro modo, y la sonrisa propia siempre es acompañada por la del otro.

Recuerdo felizmente cuando hablamos de vivir juntos, y todos los miedos que me invadieron, con los que pudiste luchar. Y escuchando abrazados una canción que decía “si volviera de un largo viaje, y decidiera quedarse un ratito… puede usted guardar todo su equipaje, mi corazón es su casa”, y te invite a quedarte para siempre conmigo, con mis rayes, mis vaivenes, mi neurosis. Todo lo que construimos juntos en 730 días me asombra, me encuentra tan distinta y tan feliz en el mismo cuerpo. Todo lo que pensaba imposible lo lograste vos, me ayudaste a dejarme intentarlo… y acá estamos, atiborrados de proyectos por cumplir… llenándonos de gentes y vivencias que alimentan la vida, esta vida que nos importa por nosotros y por los demás, porque el amor inmenso que se genera alrededor nuestro nos empuja a acercarnos a otros, a ayudar y dejarnos ayudar, entre sonrisas musicalizadas, capturadas en imágenes, en la retina, en la piel, se agrande nuestra familia, explote el hogar en cada cumpleaños, tengamos infinidad de domingos, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábados por recordar para siempre.


Sos sonrisa, sos luz… sos las arruguitas que se te forman en la cara y hacen que te vea como a un niño adulto del que me enamoro todo el tiempo, y con el que quiero jugar siempre. Bailemos fuera de ritmo canciones de todos los estilos: folclore, reaggeton, balcánico, flamenco, rock, salsa. Juguemos carreras en el corredor municipal, visitemos lugares insólitos, y conocidos, sintámonos de vacaciones en cada momento, caminemos de la mano, hagamos fiaca bajo las frazadas, miremos películas hundidos en el sillón, tiremos pasos en la calle, saquemos fotos ridículas que forman nuestro álbum familiar, sigamos pasando tardes improvisando meriendas en librerías, cada tanto separémonos por horas y reencontrémonos con una sonrisa, un beso, y un “te extrañé”.  Sigamos como hasta ahora, caminando juntos, nadando, volando, vibrando…

730 días de amor y flores de todos colores y perfumes. Vos y yo, y la construcción de un hogar en cualquier parte que estemos, nosotros somos amor (en quinientas palabras y más). 

30 de junio de 2012

El conflicto, en 500 palabras.



Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día." JOHN LENNON.

Soy abanderada de la lucha por la idea de que cuando otro lo dijo mejor de lo que lo podría hacer uno, se lo cite. Por eso agradezco a Lennon por quitarme el peso de empezar de una manera bella esta patada en el pecho.

Soy mujer, soy hija, de padre por un lado, y de madre por otro. Nunca lo diferencié hasta hace muy poco, casi en la misma medida en la que me diferenciaba a mi como ser humano, mujer, libre pero mujer, quizás madre algún día, o no. Dejé de ver a mis padres en la noche de navidad hace 6 meses atrás, contando que hoy es 30 de junio, el día de cumpleaños de mi mamá, que me lleva exactos 22 años, 6 meses y 10 días, y yo hoy tengo 25. Paso mucho dolor por entre medio, y el
camino además de cuesta arriba, es empedrado, a nosecuántos miles de kilómetros sobre el nivel del mar y cada paso es respaldado por una bocanada de aire que muchas veces no es suficiente y paramos para descansar entre sollozos y ganas de abandonar.
Cuándo le comenté a mi terapeuta la analogía entre este proceso y mi experiencia tan dura para alcanzar subir a Machu Pichu, ella muy precisa me preguntó: “¿Y qué representa Machu Pichu en este proceso?”, “la paz”.
Naturalizamos tanto el conflicto que la paz nos aparece como una fantasía, algo irrealizable. Si sacáramos la connotación negativa a este modo de relación, las cosas se verían en su mismidad. Reconociéndolo en su capacidad productiva el conflicto es algo positivo, porque es una erupción de algo que no se percibe “bien”, “correcto”, sino “fuera de lugar”, y percibir algo semejante ayuda a corregir, mejorar, perfeccionar. El conflicto es necesario, es sano. Algunas personas logran hacer del conflicto una forma equilibrada de relación humana; los menos quizás, porque en su mayoría pareciera que todos o estigmatizan tanto al conflicto que de sólo pensar en la posibilidad los filtra la autocensura llamada vulgarmente “consciencia”; otros naturalizan tanto el conflicto que se transforma en algo tan imperceptible que sólo produce destrucción por destrucción, sin planes de construir a partir de los escombros.
Elegir el conflicto como modo para transitar una destrucción tal de uno mismo, que logre sólo rearmarse con lo que elija como material de construcción, que los escombros con contaminantes se vayan tapando de cosas felices, y en paz.

Hoy es el cumpleaños de mi mamá, que veo todos los jueves, pero sólo los jueves. Hoy es sábado y es el día de su cumpleaños. Le escribo un mensaje que es como un abrazo a la distancia, y cuando lo ve y me llama, con sollozos le digo cuánto la amo, tanto para elegirla para la construcción de mí, de todo el nuevo “yo”. Suenan canciones de Serrat.

9 de junio de 2012

Los Juguetes y la cultura.




 “desde la infancia, las expectativas de conducta son distintas para cada sexo. Se educa a los hijos de manera específica para que actúen de manera específica. Los juguetes y los cuentos no son inocentes: son el primer condicionamiento cultural.” En “Los cuentos son muy viejos”, escrito por María Eugenia González Ricaño


Femimundo, Cosmotontas y conflictos personales.


Hoy en clase la profe comenta esto: "" Estas organizaciones aún ínfimas de mujeres, generaban un espacio para que compartieran sus vivencias y a partir de ahí, a partir de la puesta en común de las vivencias personales con otras semejantes, se toma conciencia de que lo propio también debería ser planteado. De que lo personal, también es lo político... de que cuando me acerco a la semejante, y le d
igo 'Juan me pega.' recién ahí me doy cuenta que no soy la única, pero también que esta situación no es natural.""

Y pensé en toda la gente que a uno le cambia la vida. Para bien y para mal que después se transforma en bien, con el mover de los planetas y esas cuestiones que creo cuando me convienen.

Si, quiero hacer historia de género en algún momento.
(no, no me voy a presionar todavía, más adelante)

"Cada vez que una mujer se comporta como un ser humano se dice que imita al varón". Simon de Beauvoir

29 de mayo de 2012

Hoy Facundo murió.




Hoy llegué a la escuela y me enteré que Facundo murió. Él hace un par de años no era alumno, pero cada tanto se acercaba a la puerta de la escuela, o pasaba de casualidad, me saludaba y me contaba brevemente como le iba en la vida. Nunca fui su profesora, si preceptora, un año, hace varios atrás. Me acuerdo mucho de él. Me acuerdo mucho de todos, pero hoy me acuerdo mucho de él. 

Recuerdo que me contaron que estaba creciendo muy sólo, que era él y su mamá, y ella trabajaba lejos y todo el día, casi no se veían. Decían que Facundo era criado por los remiseros vecinos, que en la primaria varias veces tuvieron que ir a buscarlo a lugares insólitos. Dijeron muchas cosas de Facundo, que era bueno, que era gracioso, vago, medio “burro”, hábil en matemática, educado… que estaba muy sólo, muy.
Hoy me enteré que Facundo murió en las vías del tren, nadie me dio datos concretos ni los pedí. Realmente no se si se cayó, si lo empujaron, no sé. Vi a sus ex compañeros, que fueron muchos porque varias veces repitió algunos años, llorando, con las caras rojas de dolor, con bronca. Vi bronca en las caras de estos chicos, bronca y dolor. Me encerré a tomar agua pensando porque no podía decirles nada. Tarde en entenderlo, tarde una tarde, quizás no entienda del todo todavía.

Siento bronca y dolor también, no se en que orden. Busco a Facundo en las noticias y me encuentro con que no, no está, no aparece. Facundo debería tener 18 o 19 años, ¿no importa acaso su muerte? Imagino conjeturas sobre cómo, sobre por qué, si por un error, si alguien tuvo que ver, quién lo vió, quién lo reconoció. Venía de la casa de la novia, dijeron. Tan pocos años, tanta vida. Pensé en que era él y su mamá, que sólo eran ellos… que ella trabajaba todo el día para que pueda estudiar, para que sea “alguien”… ahora sólo es ella.

¿Cuántos Facundos dejan el mundo casi en anonimato?
¿Cuántos Facundos pasaran por delante nuestro todos los días?
¿Por qué la vida de algunos parece más importante que la de otros?


Vida hija de puta, que soltás a los que más fuerte necesitan que los agarres.

13 de mayo de 2012

No, no imaginaba que algún día todo iba a ser así como hoy es.






Llena de desesperación no sabía que hacer, no recordaba el camino a casa, no sabía para donde correr, si caminar, si quedarme y hacerme la fuerte. No, uno puede hacer que es cualquier cosa que quizás alguna vez pudiera ser… pero ser lo que a uno no le cuadra es imposible de actuar bien. Ser fuerte en algunas y frágil en otras.
Sentir miedo, rechazo, dolor inmenso en el centro del pecho.
Pensar en la vida, en el tiempo.
Pensarte.
Odiarte, dolerte.

Y se suponen muchas cosas, pero la realidad es que hoy, después de toda esta distancia, después de tanto repensar tantas cuestiones... la realidad es que te veo, quiero salir corriendo y llego a mi casa llorando como rara vez.

No, no imaginaba que algún día todo iba a ser así como hoy es.

1 de mayo de 2012

No hay pruebas de que exista vida después de la muerte




Y verte ir caminando con el frío que te encoge los hombros ligeramente abrigados, como una derrota a cuestas, la vida y todo el peso del universo en tus hombros. Mi sangre, parte de mi lucha, cagate a trompadas con la vida, que duele pero es sanador. Que la tormenta de arena metafísica te vuele la cabeza, pero bien, con energía, con ganas de ponerle el pecho, de sonreír, aceptar impronta y arrancar de nuevo.
Que lo importante no es tener fé, sino fuerza.

PD: Y escuchá Pez.